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Violetas de los Alpes

Una planta perfecta para embellecer los jardines durante el invierno y principios de la primavera. Prefiere el frió y la sombra. Da flores rosas, rojas y púrpuras, pero sin perfume.

La violeta de los Alpes pertenece a la familia de las Primulúceas y es pariente de las primaveras. Está dentro del grupo de plantas perennes, de hojas carnosas, finalmente dentadas, con flores que pueden ser de color rosa, rojo púrpura y que no tienen perfume. Su época de floración es de mayo a octubre. Su fruto es una cápsula que contiene numerosas semillas. Algunas  de sus variedades se destacan por sus flores grandes, dobles y con pétalos encrespados. Habita en regiones de veranos cálidos y en zonas alpinas: son muy resistentes al frió, en esos lugares suele florecer a fines del invierno. Sus flores son capaces de emerger entre la nieve. En ese clima frío, sus plantas pueden vivir hasta mas de 100 años.

Para inducir la floración Requiere de bajas temperaturas; la afectan las altas y el exceso de humedad en verano. La ideal: entre 8° y 15° C en un ambiente fresco y ventilado. Puede crecer en diferentes condiciones de suelo pero es importante que tenga un buen drenado de lo contrario la parte subterránea se pudre.

Para mejorar el suelo se puede incorporar compost o corteza. Se cultiva en macetas, lo ideal es una mezcla de tierra, compost y perlita. Es muy importante asegurar un buen drenaje colocando piedra partida en la base de la maceta.

Hay que regarla  normalmente durante otoño, invierno y primavera, y suspender el riego durante el verano. Una vez que la parte aérea se seca se pueden retirar los rizomas si están plantados en el suelo y conservarlos en turba, en un lugar oscuro y seco del jardín. O mover las macetas a un lugar donde no se mojen. Un consejo valioso: para prolongar la floración conviene colocar el hielo picado sobre las plantas (así se logra simular una nevada).

Desde el punto de vista comercial, se produce exclusivamente por semillas. Únicamente se practica la propagación in vitro con el fin de reproducir ejemplares de interés para procesos de mejoramiento  genético o producción de híbridos. Las flores se polinizan fácilmente con la ayuda de un pincel. En tres meses se puede obtener semilla madura.

 

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